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Mujeres y actualidad

Anna Rodríguez Cala

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Directora de Estrategia y Responsabilidad Social Corporativa del Catalan Institute of Oncology.

Doctora por la Universidad de Lleida
Experta en Responsabilidad Social Empresarial
Vocal de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA)
Socia Fundadora de DIRSE (Asociación Española de directivos de Responsabilidad Social)
Miembro del Consejo Técnico Asesor en Responsabilidad Social corporativa de la Unión Catalana de Hospitales (LA UNIÓ)
Mentora en el proyecto Ariadna " Mujeres mentoras" del Departamento de Treball de la Generalitat de Catalunya. Dones directives.
Docente en Másters, Jornadas y Congresos.

¿En un ámbito como el suyo, el sanitario, donde las mujeres son mayoría en las universidades, cuáles son las batallas que aún hay que librar?

 Respuesta: Según el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), casi el 55% de los médicos menores de 65 años son mujeres. Y entre los más jóvenes, los residentes, son el 65%. Pero esta proporción no está equilibrada en el acceso a los altos cargos de gestión e investigación. El techo de cristal se mantiene, más o menos inalterable, pese al aumento global de la feminización.

Aún queda pendiente la presencia de mujeres en los puestos de decisión y sigue siendo necesario que hombres y mujeres se desenvuelvan en igualdad de condiciones, el talento terminaría por imponerse y, puesto que no existen diferencias entre la capacidad intelectual de ambos sexos, sería razonable ver en puestos de responsabilidad a una proporción de mujeres similar a la de hombres. Esto no es así y puede ser por el tipo de educación y el rol social que se les atribuye a las mujeres.  Los cuidados de la familia continúan recayendo en las mujeres en especial, con la maternidad, es mayor la probabilidad de sufrir precariedad y de sufrirla más, así como de cobrar menos que sus homólogos masculinos. La conciliación de la vida profesional, familiar y privada, y la brecha salarial son todavía las grandes asignaturas pendientes.

Otro de los obstáculos es que, por una parte, las mujeres tenemos que demostrar ser mucho más brillantes que los hombres para llegar a ocupar puestos de responsabilidad. Y, por otra, generalmente somos más modestas, tenemos menos confianza en nuestras capacidades y se nos exigen más para llegar a ocupar estos puestos. Socialmente, se valoran más los estereotipos ambiciosos que representan los hombres.

Las empresas y organizaciones juegan un papel importante para eliminar la desigualdad de género. Las prácticas de contratación imparciales, la transparencia de salarios, la inversión en programas de desarrollo de habilidades y de formación de liderazgo para las mujeres, la expansión de negocios dirigidos por mujeres en las cadenas de suministro, y la facilitación de beneficios tales como servicios de guardería en el lugar del trabajo, así como la flexibilidad horaria son sólo algunas formas en que las empresas pueden ayudar a cerrar la brecha de género.

Como Mentora en el proyecto Ariadna " Mujeres mentoras" del Departamento de Treball de la Generalitat de Catalunya. Dones directivas. ¿Cómo se sumó a esta iniciativa y por qué sigue siendo necesaria?

 Respuesta: El proyecto “Ariadna; Red de Mujeres Mentoras, fue una gran experiencia para mi. Me sumé a la iniciativa por casualidad, una amiga mía era mentora y me propuso y fui aceptada. El programa consistía en acompañar a jóvenes directivas en el proceso de desarrollo profesional durante dos años. Nos reuníamos una vez al mes, un par de horas.

El objetivo era fortalecer la presencia de las mujeres en lugares de decisión y poner en contacto mujeres en diferentes niveles de la estructura organizativa. Fui mentora de   una joven empresaria, autónoma que creo su propia empresa. Para mi fue de gran satisfacción como fuimos aprendiendo juntas a planificar, gestionar y controlar el presupuesto.  Compartíamos conocimientos y experiencia y le ayude a tener confianza en ella misma.

De este proyecto quedo una gran amistad, estamos en contacto y a veces quedamos para tomar café.

La Responsabilidad Social Corporativa para muchas empresas se ha convertido en una especie de Marketing Social,¿cómo podemos apostar realmente por la diversidad en las organizaciones?

 Respuesta: La reputación de una empresa, hoy en día, se basa en su capacidad de innovación, en su capacidad de generar beneficios cuyo retorno a la sociedad se plasma en un aumento de la calidad de vida y en una gestión ética.

La sociedad es cada vez más consciente sobre un uso responsable de los recursos, el cuidado medioambiental y reivindica la igualdad de oportunidades y la diversidad. Estos tres aspectos corresponden al triple bottom line de la responsabilidad social. Por lo tanto, los mismos clientes se decantarán por aquellas empresas, cuya gestión integre estos aspectos en su cadena de valor, desenmascarándose aquellas que solo utilicen la RSC como un lavado de fachada, puesto que los consumidores hoy no solamente piden información, sino que establecen un vínculo emocional con productos y bienes que adquieren. Ayuda también a dejar de lado el mero postureo, la exigencia de los grandes inversores institucionales, que empiezan a mirar con lupa las políticas medioambientales, sociales y de buen gobierno, y nuevas normativas, como la Directiva Europea sobre información no financiera y diversidad o la Ley de Sociedades de Capital, (que atribuye al Consejo la responsabilidad indelegable de la política de RSE, control y supervisión incluidos). 

Por lo tanto, es el momento de construir estrategias de negocio basadas en valores reales compartidos con los millones de ciudadanos anónimos que realmente controlan el ecosistema social. Los modelos de negocio estarán cada vez más vinculados a conceptos de impacto social o medioambiental y con una visión a medio o largo plazo.

El buen gobierno integra en la gestión intereses de sus grupos de interés, mide resultados en términos económico, social y medioambiental y basa su modelo en la transparencia y en la innovación. La RSC debe ser transversal, estar integrada en la visión y la estrategia global de la empresa y en el diálogo con grupos de interés. Construir Valor entre todos fideliza y genera vínculos que   aumentan la motivación de los empleados y la capacidad para retener y atraer el talento.

 

¿Qué les diría a las mujeres jóvenes que están decidiendo sus opciones académicas? ¿Cuál puede ser la formación, competencias…más valoradas para hacerse un hueco en el mercado laboral futuro?

Respuesta: Hoy en día se habla de una cuarta revolución industrial en la que primarán la flexibilidad y el conocimiento. Los puestos emergentes están vinculados  a la innovación y a la tecnología, a la biomedicina, la nanotecnología o la inteligencia artificial.

La era del conocimiento va a demandar un desarrollo de las habilidades socioemocionales: flexibilidad, trabajo en equipo, iniciativa, idiomas (fundamentales ya en la economía global) y no solo uso de la tecnología, sino creación.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos elabora anualmente un informe en el que lista los 100 trabajos con mayor demanda de empleo en los últimos años y de ahí extrae las carreras con mayor proyección. Para elaborar su última lista ha tomado como referencia las cifras desde 2016 y ha estimado su proyección hasta 2026.

Según esta lista las carreras tecnológicas y las de ciencias de la salud son las carreras que tendrán más salida laboral. Estas serán:   Ingeniería del Software, odontología, enfermería, medicina, matemáticas, fisioterapia, terapia ocupacional, márketing, óptica y optometría, derecho, arquitectura técnica, administración y dirección de empresas, veterinaria, ingeniaría informática, ingeniería mecánica, psicología, economía, logopedia, ingeniería civil, farmacia.

Estos datos pueden ser extrapolables para cualquier ciudad.  El informe de Randstad Research coincide en muchos puntos con el de Estados Unidos. En él se asegura que en los próximos 5 años se crearán 1.250.000 empleos de los cuales 390.000 deberán ser cubiertos por profesionales formados en carreras tecnológicas y de ciencias de la salud. Aunque también se puede hablar de cómo algunas profesiones destacan por encima de otras en esta perspectiva. De las tecnológicas los ingenieros son los que más empleabilidad encontrarán, algo que ocurre también con los profesionales de Big Data. Los nuevos perfiles y necesidades profesionales en las carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas  pueden ayudar a disminuir las desigualdades de género. Cada vez hay más perfiles femeninos que deciden acceder a estudios de informática y telecomunicaciones, se reinventan hacia profesiones de TI y se hacen hueco en los comités de dirección, situándose al frente de empresas tecnológicas.

Como vemos hay una gran variedad de carreras tecnológicas que hombres y mujeres podrán cursar en igualdad de condiciones, esperemos que en un plazo de tiempo no muy lejano esta igualdad también se de en la vida laboral y tengamos presidentas del consejo de administración, gerentes, directivas, etc, con las mismas oportunidades para acceder al cargo y con un sueldo sin brecha salarial.